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Resultados y consecuencias de la acción colectiva

Por Alejandro Alvarado Alcázar / 17 junio, 2026

Bajo la etiqueta de resultados y consecuencias de la acción colectiva se ha construido todo un corpus de literatura que apunta a discutir cuándo, cómo y bajo cuáles condiciones los movimientos sociales tienen impacto en la sociedad. Comúnmente, estos dos conceptos se emplean de manera indistinta en la literatura sobre el tema. Esta sinonimia genera cierta confusión al momento de determinar si se trata de un mismo concepto o si es posible distinguir ambos términos.

En este trabajo se propone una distinción entre resultados y consecuencias con el propósito de diferenciar su uso y, de este modo, precisar a qué se refiere cada uno de ellos. Así, por resultados de la acción colectiva se entiende el conjunto de logros conseguidos por un movimiento social determinado en función de sus metas declaradas; es decir, en términos de sus objetivos públicamente enunciados como demandas. Entonces, en términos de resultados, una campaña de protesta se puede considerar exitosa cuando se consiguen las metas buscadas y, en contraste, no exitosa cuando no se consiguen; cuando se logra parcialmente lo demandado se puede hablar de campañas con resultados híbridos.

Mientras tanto, las consecuencias de la acción colectiva refieren a un conjunto más amplio de efectos desencadenados por un movimiento social, que no siempre remiten a sus metas declaradas y que no necesariamente fueron anticipados, buscados o deseados. Las consecuencias pueden distinguirse por el campo en el que se manifiestan sus efectos —económico, político, legal o cultural (Amenta 2013; Amenta et al. 2010; Banaszak y Ondercin 2016; Donoso 2016; Giugni 2008, 2013; Kriesi 1995; Kriesi y Wisler 1999; López Leyva 2012; Montero 2018; Moore 1999)—; por ser individuales (biográficas) o colectivas (Giugni 2008); por su cobertura —específicas, cuando se concentran en un campo o población de referencia, o generales, cuando generan efectos en otros campos o poblaciones. También pueden diferenciarse por su temporalidad —consecuencias a corto, mediano y largo plazo— y por su intencionalidad —esperadas, deseadas o buscadas (o no) por los actores colectivos (Chiarello 2018; Flesher 2016; Kane 2010; Suh 2014; Tavera 2015; Useem y Goldstone 2022).

Esta definición permite diferenciar entre dos conceptos que suelen tratarse como uno solo y que, además, se confunden con otros como los de éxito, efectos o impactos. En este sentido, toda campaña desencadena tanto resultados como consecuencias, por lo que es necesario establecer cuáles fueron y qué factores incidieron en este desenlace.

Principales enfoques

Gamson y el enfoque de las ventajas colectivas

Uno de los trabajos seminales en este campo fue el de Gamson (1990), quien concibió el éxito de un movimiento social en función de la consecución de un doble objetivo: reconocimiento y nuevas ventajas colectivas. Según esta propuesta, la campaña de un actor colectivo se considera exitosa cuando alcanza el reconocimiento como interlocutor legítimo por parte de sus contrincantes y cuando obtiene ventajas colectivas para sus representados (Amenta y Young 1999; Gamson 1990). El enfoque de Gamson ha sido reconocido y criticado por centrarse en las decisiones estratégicas que toman los actores colectivos como el principal factor explicativo (Tavera 2015). No obstante, el trabajo es fundamental como iniciador de una discusión que abrió el debate sobre la manera de determinar el éxito (Amenta y Young 1999) y sobre las condiciones y características que inciden en los logros de los movimientos sociales (Giugni 1999). Así, Gamson delimitó los términos iniciales de los abordajes sobre el tema en función de los impactos directos de la acción colectiva, especialmente en el campo de la política y las instituciones, mientras los impactos indirectos permanecieron descuidados (Tavera 2015).

 
Las metas declaradas

En sus trabajos de la década de 1990, Burstein y colegas (Burstein 1999; Burstein et al. 1995) colocaron el foco en el carácter negociado y relacional de la acción colectiva y, por ende, de sus resultados. Puesto en estos términos, el éxito de una campaña no sólo depende de lo que hace la parte que protesta sino también de lo que hace la parte contra la que se protesta y de la posición que toman otros actores.

Burstein propuso el concepto de metas declaradas como una forma de aproximarse a determinar el éxito. Estas se refieren a los objetivos formal y públicamente enunciados por un actor colectivo. Como Gamson (1990), el enfoque de Burstein y colegas parte de constatar el “grado de cumplimiento” de los objetivos de un movimiento social como forma de medir el éxito (Amenta y Young 1999; Burstein et al. 1995). De acuerdo con las definiciones que propuse anteriormente, los enfoques de Gamson y Burstein se emparentan con el concepto de resultados, en tanto dirigen la mirada sobre todo a los logros medibles de un movimiento social y que se pueden asociar a su actividad.

Crítica a Gamson, las ventajas colectivas y el modelo de la mediación política

Los trabajos de Amenta y colegas (Amenta et al. 2010; Amenta y Young 1999) han señalado, como una crítica a los enfoques de Gamson y Burstein, que el éxito de un movimiento social no se puede circunscribir únicamente a la consecución de sus metas declaradas. Por el contrario, un conjunto de consecuencias, en diferentes términos y grados, se pueden asociar con el despliegue de una campaña y que no siempre fueron anticipadas.

Según Amenta y colegas, en el enfoque de Gamson y Burstein, los bienes colectivos son ventajas grupales, materiales/tangibles o inmateriales/intangibles, que miden el éxito: entre más ventajas grupales se consigan, más exitosa se puede considerar una campaña. Es precisamente en el concepto de éxito donde reside la disputa conceptual, pues un movimiento social puede no lograr sus objetivos declarados y aun así generar otro tipo de bienes colectivos para sus integrantes o para poblaciones más amplias. En ciertos casos, además, un movimiento social puede conseguir un resultado más problemático al desencadenar consecuencias opuestas a las demandas y a los intereses de sus integrantes.

Así, Amenta y colegas plantean una discusión sobre los efectos de un movimiento social que considere no sólo la consecución de sus metas declaradas, sino otros tipos de consecuencias directas e indirectas que pueden observarse en ámbitos como el político, económico, legal o cultural (o en más de uno) y que pueden tener un efecto deseado o no deseado sobre los actores colectivos (Amenta et al. 2010; Amenta y Young 1999).

A partir de ese debate, Amenta y colegas (Amenta 2013; Amenta et al. 2010; Amenta y Young 1999) plantearon el modelo de la mediación política que sostiene que, en sistemas democráticos, la probabilidad de que un movimiento social consiga influir políticamente crece en la medida en que los actores políticos institucionales perciben potenciales beneficios por apoyar los reclamos de los representados por el actor colectivo.

Desde este enfoque, para conseguir nuevas ventajas colectivas, un actor debe asegurar el respaldo de aliados con capacidad de incidir políticamente. Esto requiere el despliegue de formas de acción que modifiquen los cálculos de los actores institucionales y hagan que estos vean el apoyo a una determinada causa como una forma de avanzar hacia conseguir sus propias metas. Así, según Amenta et al. (2010), las partes “ajustan” estratégicamente su proceder para lograr un beneficio mutuo. Además, los autores destacan la relevancia de distintos factores que no necesariamente se relacionan con el movimiento social: un entorno político-partidario favorable, capacidad de presión del actor colectivo, un reclamo creíble y legítimo que figure en la agenda política y alcance al público en general, tácticas orientadas a beneficiar a quienes apoyan las demandas, entre otros (Amenta 2013).

Líneas para continuar indagando

Por cuestiones de espacio, en esta entrada únicamente se expusieron enfoques desarrollados en las ciencias sociales estadounidenses, pero la literatura dedicada a los resultados y las consecuencias de la acción colectiva ha crecido considerablemente durante las últimas décadas. Más allá de este crecimiento, persisten déficits de conocimiento que demuestran la importancia de continuar estudiando el fenómeno. Menciono cuatro.

Primero, el énfasis en el estudio de las consecuencias políticas. Los enfoques y modelos discutidos en esta entrada reflejan una marcada inclinación hacia el análisis de los resultados y consecuencias de tipo político en detrimento de otros tipos como económicos, culturales o biográficos. Si bien el análisis de los impactos políticos es teórica y metodológicamente más factible que el de otros tipos, es fundamental trabajar en propuestas que permitan abordar resultados y consecuencias en otras dimensiones.

Segundo, el énfasis en los sistemas políticos democráticos. El predominio de las ciencias sociales estadounidenses también ha decantado en la primacía de lecturas que piensan los resultados y las consecuencias en el marco de las instituciones y las reglas de juego de la democracia formal-procedimental. Así, es importante discutir qué forma y condiciones presenta este fenómeno en sistemas políticos no democráticos o híbridos.

Tercero, la falta de integración teórica. Los principales enfoques y modelos han destacado, por un lado, el papel de los recursos propios y las decisiones estratégicas de los movimientos sociales y, por otro, las condiciones y constricciones presentes en el sistema político. Es necesario continuar trabajando en la integración conceptual y el análisis empírico de interpretaciones que contemplen estos dos lados.

Finalmente, el desarrollo de propuestas para y desde el Sur Global y América Latina. Este pendiente implica la profundización del diálogo entre los enfoques y modelos dominantes —concebidos y pensados para y desde el llamado “Norte Global”— y la realidad de la protesta y los movimientos sociales en el “Sur Global”, especialmente América Latina.

Referencias

Amenta, E. 2013. “Political mediation model”. En D. Snow, D. Della Porta, D. McAdam, y B. Klandermans (eds.), The Wiley Blackwell Encyclopedia of Social and Political Movements (pp. 474–477). Wiley Blackwell.

Amenta, E., Caren, N., Chiarello, E., y Su, Y. 2010. “The political consequences of social movements”. Annual Review of Sociology, 36, 287–307.

Amenta, E., y Young, M. 1999. “Making an Impact: Conceptual and Methodological Implications of the Collective Goods Criterion”. En M. Giugni, D. McAdam, y C. Tilly (eds.), How Social Movements Matter (pp. 22–41). University of Minnesota Press.

Banaszak, A. L., y Ondercin, H. 2016. “Public Opinion as a Movement Outcome: The Chase of the U.S. Women’s Movement”. Mobilization, 21(3), 361–378.

Burstein, P. 1999. “Social Movements and Public Policy”. En M. Giugni, D. McAdam, y C. Tilly (eds.), How Social Movements Matter (pp. 3–21). University of Minnesota Press.

Burstein, P., Einhower, R., y Hollander, J. 1995. “The Success of Political Movements: A Bargaining Perspective”. En C. Jenkins y B. Klandermans (eds.), The Politics of Social Protest. Comparative Perspectives on States and Social Movements (pp. 275–295). University of Minnesota Press.

Chiarello, E. 2018. “Where Movements Matter: Examining Unintended Consequences of the Pain Management Movement in Medical, Criminal Justice, and Public Health Fields”. Law & Policy, 40(1), 79–109.

Donoso, S. 2016. “When Social Movements Become a Democratizing Force: The Political Impact of the Student Movement in Chile”. Research in Social Movements, Conflicts and Change, 39, 167–196.

Flesher, C. 2016. “Unintended consequences: the negative impact of e-mail use on participation and collective identity in two ‘horizontal’ social movement groups”. European Political Science Review, 8(1), 95–122.

Gamson, W. 1990. The Strategy of Social Protest. Wadsworth.

Giugni, M. 1999. “How social movements matter: Past research, present problems, future developments”. En M. Giugni, D. McAdam, y C. Tilly (eds.), How Social Movements Matter (pp. xiii–xxxiii). University of Minnesota Press.

Giugni, M. 2008. “Political, Biographical, and Cultural Consequences of Social Movements”. Sociology Compass, 2(5), 1582–1600.

Giugni, M. 2013. “Biographical consequences of activism”. En D. Snow, D. Della Porta, D. McAdam, y B. Klandermans (eds.), The Wiley Blackwell Encyclopedia of Social and Political Movements (pp. 62–67). Wiley Blackwell.

Kane, M. 2010. “You´ve Won, Now What? The Influence of Legal Change on Gay and Lesbian Mobilization, 1974-1999”. The Sociological Quarterly, 51(2), 255–277.

Kriesi, H. 1995. “The Political Opportunity Structure of New Social Movements: Its Impact on Their Mobilization”. En C. Jenkins y B. Klandermans (eds.), The Politics of Social Protest. Comparative Perspectives on States and Social Movements (pp. 167–198). University of Minnesota Press.

Kriesi, H., & Wisler, D. 1999. “The Impact of Social Movements on Political Institutions: A Comparison of the Introduction of Direct Legislation in Switzerland and the United States”. En M. Giugni, D. McAdam, y C. Tilly (eds.), How Social Movements Matter (pp. 42–65). University of Minnesota Press.

López Leyva, M. 2012. “Los movimientos sociales y su influencia en el ciclo de las políticas públicas”. Región y Sociedad, 34(55), 159–197.

Montero, V. 2018. “Movimientos sociales y consecuencias político institucionales. Del movimiento universitario 2011 a la Reforma en educación superior en Chile”. Persona y sociedad, 32(2), 46–68.

Moore, K. 1999. “Political Protest and Institutional Change: The Anti-Vietnam War and American Science”. En M. Giugni, D. McAdam, y C. Tilly (eds.), How Social Movements Matters (pp. 97–115). University of Minnesota Press.

Suh, D. 2014. “What happens to social movements after policy success? Framing the unintended consequences and changing dynamics of the Korean women’s movement”. Social Science Information, 53(1), 3–34.

Tavera, L. 2015. “Eventful Temporality and the Unintended Outcomes of Mexico’s Earthquake Victims Movement”. En F. Rossi y M. von Bülow (eds.), Social Movement Dynamics. New Perspectives on Theory and Research from Latin America (pp. 127–154). Routledge.

Useem, B., y Goldstone, J. 2022. “The paradox of victory: social movement fields, adverse outcomes, and social movement success”. Theory and Society, 51(1), 31–60.

Cómo citar

Alvarado Alcázar, Alejandro. 2026. “Resultados y consecuencias de la acción colectiva”. Léxico de la Protesta. Laboratorio de Análisis de Organizaciones y Movimientos Sociales. Disponible en <http://laoms.org/lexico-protestas/resultados-consecuencias-accion-colectiva>

Alejandro Alvarado Alcázar
Sobre el autor Alejandro Alvarado Alcázar


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Entradas del Léxico

  • Enmarcación, contraenmarcación y campos discursivos Johan Gordillo García
  • Lombardismo Rosendo Bolívar Meza
  • Repertorios de contención María Inclán
  • Resultados y consecuencias de la acción colectiva Alejandro Alvarado Alcázar
  • Sistemas de protesta Marco Estrada Saavedra
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