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Lombardismo

Por Rosendo Bolívar Meza / 17 junio, 2026

El lombardismo es una de las principales corrientes sociales de México que ha influido en diversas organizaciones y movimientos sociales y políticos. Se trata de una corriente epónima, entendiendo por ello que contempla la visión no de una agrupación social o partidista sino la de su fundador: Vicente Lombardo Toledano (1894-1968), uno de los intelectuales más influyentes que tuvo México en el siglo XX. De tal manera, a sus ideas y planteamientos se les define como lombardismo, mientras que a sus seguidoras y seguidores se les denomina lombardistas. En lo ideológico, el lombardismo es una corriente que se puede caracterizar como monolítica porque en su interior no existieron divisiones entre ortodoxos y heterodoxos, “puros” y conversos, históricos o recién llegados, moderados o radicales, o entre “los duros y los maduros”, como suele ocurrir en otras corrientes sociales y de pensamiento. En este caso, sólo prevalecieron como válidas las posturas de Lombardo Toledano. En lo político, pueden identificarse algunos matices puesto que hubo personajes y grupos definidos como lombardistas —o que militaron en el lombardismo— que planteaban vías pacíficas de lucha y otros que llegaron a realizar acciones contrastantes, sobre todo grupos y movimientos campesinos.

Vicente Lombardo Toledano fue un militante y organizador de sindicatos tales como la Confederación de Trabajadores de México y la Confederación de Trabajadores de América Latina; organizaciones campesinas como la Unión General de Obreros y Campesinos de México; partidos políticos como el Partido Popular-Partido Popular Socialista; y también instituciones educativas, como la Universidad Obrera de México. Lombardo Toledano hizo aportaciones a la cultura (al fundar la revista Futuro y el periódico El Popular), además de contribuir a la comprensión de la Revolución Mexicana, del capitalismo y del Estado, a partir de lo cual elaboró un programa nacionalista y popular que influyó en múltiples movimientos sociales, partidos y distintas organizaciones.

Esbozo biográfico

Vicente Lombardo Toledano se formó en Derecho en la Universidad Nacional de México y obtuvo un doctorado en Filosofía. Perteneció a la generación de 1915 y al llamado grupo de “los siete sabios”, quienes nacieron en la vida intelectual y política durante la Revolución Mexicana, en un mundo que conoció la experiencia de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa. En 1917, fue designado secretario de la Universidad Popular, donde la mayor parte de sus estudiantes eran obreros; fue ahí donde inició su acercamiento con este sector de la población. Comenzó su carrera sindical en 1920, al formar la Liga de Profesores del Distrito Federal, que fue el primer sindicato de profesores en el país, razón por la cual, un año después, participó como delegado magisterial en la Tercera Gran Convención de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), que era en ese momento la central obrera más grande y numerosa del país. Ahí conoció a dirigentes de la clase obrera como Felipe Carrillo Puerto y Luis N. Morones, entre otros. Después, ascendió a secretario de educación de esta organización obrera, cargo en el que se mantuvo hasta que entró en conflicto con Morones, secretario general de la CROM, lo que lo llevó a crear en la década de 1930 una nueva organización obrera más en sintonía con sus propósitos (Bolívar 2006, 23-45), que fue la Confederación de Trabajadores de México.

Ocupó la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria a propuesta de José Vasconcelos, creador de la Secretaría de Educación Pública en 1921, y con el visto bueno de Antonio Caso, rector de la Universidad y uno de sus principales maestros en la Escuela de Jurisprudencia, con quien entabló la famosa polémica Caso-Lombardo sobre el enfoque educativo que debería tener la Universidad: entre el idealismo, que proponía el primero, y el materialismo, que proponía el segundo (Lombardo 1975). En la ENP, lideró una reforma íntegra de los planes y programas de estudios e hizo que todas las plazas docentes se ocuparan por concurso de oposición. Además, los primeros murales plasmados en sus paredes se hicieron durante el tiempo que él ocupó el cargo. Renunció dos años después, luego de no coincidir con los planteamientos de Vasconcelos.

Lombardo obtuvo una experiencia muy interesante en su formación política, cuando en 1923, a sus 29 años, fue nombrado por unos meses gobernador interino de Puebla. En el cargo, llamó a formar parte de su gabinete a Alfonso Caso, Pedro Henríquez Ureña, Agustín Loera Chávez y Salvador Azuela, entre otros. En ese periodo, realizó un importante reparto agrario y comenzó a aplicar el artículo 123 de la Constitución en beneficio de los trabajadores, a tal grado de que el primer contrato colectivo de trabajo en México lo hizo siendo gobernador de esa entidad.

Luego de dejar la gubernatura, fue electo regidor de la Ciudad de México y, posteriormente, en las elecciones de 1924, obtuvo el triunfo y se convirtió en diputado federal como miembro del bloque de diputados del Partido Laborista Mexicano. En estos años combinó la política con la actividad académica al dedicarse a la docencia y ocupar otros cargos universitarios en las escuelas de Jurisprudencia, de Verano para Extranjeros, de Artes Plásticas, Nacional Preparatoria y, a principios de la década de 1930, como director del Instituto de Investigaciones Sociales (Millon 1976, 25-26; Wilkie 1982, 59-70). En esta etapa, Lombardo era todavía un intelectual en formación que, a la vez, comenzaba a adquirir experiencia política.

Pensamiento y acción

Lombardo se formó, pensó y actuó dentro de los principios de la Revolución Mexicana como un reconocido dirigente sindical y conductor de masas. Él consolidó un proyecto nacionalista, antiimperialista y popular a través de la creación de frentes que incluyeron la participación y la alianza de obreros, campesinos, intelectuales, sectores populares y la burguesía nacionalista, subordinando los intereses de clase a los intereses supremos de la nación y planteando la lucha de todos estos sectores en contra del imperialismo, al que consideró como el principal opresor de los pueblos latinoamericanos (Lombardo 1968).

El lombardismo es entonces una corriente que se ubica dentro de la izquierda mexicana. Lombardo Toledano es reconocido como el primer intelectual mexicano que se formó dentro de las ideas del marxismo, pese a que su primera formación fue en el positivismo. Él consideró que el socialismo eliminaría la división antagónica de clases en la sociedad y sería un medio para emancipar al hombre de sus sufrimientos materiales, pero con el propósito de transformarlo en un ser libre. Lombardo puso gran énfasis en que había muchos caminos al socialismo y que México debería escoger la senda que mejor sentara a sus circunstancias. De esto derivó su polémico libro ¿Moscú o Pekín? La vía mexicana al socialismo (Lombardo 1975). Para el lombardismo, las naciones dependientes del imperialismo deberían abogar en primera instancia por instaurar una democracia nacional, mediante la lucha por la independencia, para después buscar una democracia socialista, teniendo como fase previa una democracia popular.

El lombardismo ha sido poco estudiado, pero muy desvirtuado. A pesar de ser criticado tanto por la derecha como por la izquierda, su pensamiento y actuación corresponden a una propuesta progresista-nacionalista, pues buscó el desarrollo económico y político mediante el nacionalismo revolucionario como paso previo a la instauración de una verdadera democracia económica y política, que Lombardo preveía como exclusiva del socialismo.

En distintos momentos y situaciones históricas, diversos actores colectivos han recuperado y defendido el proyecto lombardista. Algunos sectores sociales han propuesto una efectiva integración económica nacional, una disminución sustancial de la desigualdad y de la marginalidad social —es decir, más altos niveles de vida, independencia nacional y democracia política—; para el lombardismo, esta opción debe ser encabezada por el Estado, a partir de una movilización social y política, cuya conducción debería estar a cargo de los sectores progresistas organizados. Esto, para el lombardismo, reivindica la necesidad y viabilidad de desarrollar y actualizar el espíritu de los postulados y el programa de la Revolución Mexicana como la vía más firme y congruente para fortalecer la independencia y desarrollo del país (Bolívar 2005, 321-322).

Referencias

Bolívar, Rosendo. 2005. Vicente Lombardo Toledano: vida, pensamiento y obra. Instituto Politécnico Nacional.

Bolívar, Rosendo. 2006. Lombardo. Su pensamiento político. Universidad Obrera de México.

Lombardo, Vicente. 1968. “El nuevo programa del sector revolucionario de México”, en Selección de obras de Vicente Lombardo Toledano. Ediciones del Partido Popular Socialista.

Lombardo, Vicente. 1975. Materialismo vs. idealismo. La polémica Caso-Lombardo. Universidad Obrera de México.

Lombardo, Vicente. 1975. ¿Moscú o Pekín? La vía mexicana al socialismo. Ediciones del Partido Popular Socialista.

Millon, Robert P. 1976. Lombardo. Biografía intelectual de un marxista mexicano. Universidad Obrera de México.

Wilkie, James W. y Edna Monzón de Wilkie. 1982. México visto en el siglo XX (entrevistas con Vicente Lombardo Toledano). Ediciones del Partido Popular Socialista.

Cómo citar

Bolívar, Rosendo. 2026. “Lombardismo”, en Léxico de la Protesta. Laboratorio de Análisis de Organizaciones y Movimientos Sociales. Disponible en <https://laoms.org/lexico-protesta/lombardismo>

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